Japón es un país referente en todo el mundo en cuanto a organización, tecnología y desarrollo se refiere. Además, multitud de empresas japonesas son pioneras en todo el mundo en muchos sectores. A cualquiera le encantaría poder ir a trabajar a Japón y poder formar parte de una de estas empresas. O quizás no. La cultura del trabajo en Japón es algo peculiar. Para los japoneses, la empresa no es únicamente el sitio donde van a trabajar y a ganar algo de dinero. Para ellos la empresa es lo que dice quiénes son, qué saben hacer y lo que les da cierto estatus social. En Japón la empresa es lo primero, estando por encima de cualquier necesidad personal. Algunos aspectos que diferencian la cultura laboral europea de la japonesa son:

1) Balance vida personal-laboral: en Europa cada vez más se tiende a tener una conciliación de la vida familiar y personal con la laboral, implementando medidas como jornadas reducidas, horarios continuos, teletrabajo y horarios flexibles. En Japón, pese a ser probablemente el país más avanzado tecnológicamente del mundo, esto no es así. En Japón las jornadas laborales son muy largas, lo que hace muy complicado poder conciliar la vida laboral con la personal. Además, los japoneses no sólo trabajan entre semana. Es muy común que un trabajador japonés tenga que ir un día festivo o un fin de semana a trabajar como algo normal.

2) La empresa es tu familia. En Japón, la empresa es un organismo que te acoge como si formases parte de una gran familia. En Japón es muy común que la empresa de a los trabajadores ayudas para los estudios de los hijos, cursos de formación, ayudas para la vivienda, etc... Sin embargo, no todos los aspectos son positivos. Cuando la empresa (o el jefe) tiene cualquier necesidad, va a requerir de los trabajadores en todo momento, debiendo el trabajador poner los intereses de la empresa por delante de los suyos.

3) En Japón el trabajador está socialmente obligado a ir a determinados eventos con sus compañeros y superiores. Seguramente habrás visto en algún anime la típica escena del padre de familia yendo a jugar al golf con su jefe un domingo, cuando había prometido a sus hijos ir al parque de atracciones. Pues bien, esto pasa de verdad. Los trabajadores tienen que ir frecuentemente a restaurantes, bares, karaokes y campos de golf con sus superiores.

4) En Japón es bastante complicado llegar a una empresa nueva y querer aportar ideas. Los japoneses son muy reticentes al cambio, por lo que muchos extranjeros se ven frustrados cuando quieren implementar nuevas ideas o procesos en una empresa japonesa y nadie les hace caso. En Japón lo normal es que los empleados se encarguen de obedecer y ejecutar, dejando las tareas de cambio a los superiores.

5) La duración de los puestos de trabajo es otro de los puntos donde la cultura laboral japonesa y la europea difieren. Si bien en Europa, y más en concreto en España, podemos observar una tendencia al empleo temporal y a la rotación en los puestos de trabajo, en Japón ocurre todo lo contrario. Lo más común en Japón es que un empleado esté la mayor parte de su vida laboral en la misma empresa, llegando a conocer a fondo todas las áreas de la empresa, el sector, la competencia, etc...

Para terminar, te dejamos un vídeo de uno de los mayores difusores de la cultura japonesa de habla hispana hablando sobre este tema. Por cierto, nos encantaría que nos dejases un comentario contándonos qué opinas y que compartieses la entrada en las redes sociales. ¡Hasta pronto!